martes, 19 de julio de 2011

DIVINA PROPORCION


El nombre divino se representa en los manuscritos hebreos antiguos en la forma de cuatro consonantes llamadas comúnmente Tetragrámaton, que en griego significa “cuatro - letras” escritas de derecha a izquierda y su transliteración al español YHWH o (Jhvh). El alfabeto hebreo se compone de 22 consonantes, pero como algunas representan dos sonidos, tiene un total de unos 28 sonidos diferentes. En el Salmo 145 de estilo alfabético (TNM), cada verso comienza con las letras del alfabeto hebreo y los números se escribían con todas las letras, así que el nombre divino se puede expresar en números: “Y” la décima letra, “H” la quinta letra, “W” la sexta letra del alfabeto hebreo.10 5 6 5 seria su equivalente. En estos números tácitamente esta la Divina Proporción o el número Fi, como se muestra en el gráfico.




 


L


Para obtener prueba experimental de esto, se necesitó una empresa de grandes proporciones. Dos expediciones astronómicas británicas fotografiaron la posición de una estrella escogida con anterioridad, cada una desde un punto diferente en la Tierra. Luego, desde las mismas dos posiciones, se tomaron otras fotografías de la misma estrella mientras el Sol se interponía entre la estrella y la Tierra. Si la luz de la estrella se hubiese doblado o desviado al pasar por el Sol, esto se indicaría por un cambio de posición en las diferentes fotografías.

Matemáticamente, Einstein computó el desvío en aproximadamente 1,75 segundos de arco según su teoría. Los dos grupos midieron los cambios en las fotografías. En un caso fue de 1,98 segundos de arco. Las medidas del otro grupo llegaron a 1,6 segundos. Esto se acercaba notablemente a lo predicho, estaba lo suficientemente cerca como para verificar la suposición básica de Einstein.


EL 7 de marzo de 1970 en México se observó un maravilloso espectáculo,  fue el eclipse total que duró unos tres minutos y medio. Sin embargo fue un acontecimiento que se anunció con bastante anticipación y que muchos en México esperaban ansiosamente. La razón es que el último eclipse solar, visible en forma total en México, fue el 10 de septiembre de 1923. De modo que se puede comprender por qué aparentemente nadie se quería perder este drama en los cielos.


Científicos, investigadores y aficionados a la astronomía, la astrofísica y otros campos relacionados calcularon cuál sería el mejor lugar desde donde observar el eclipse. El punto específico que sería el lugar ideal de observación era el pueblito de Miahuatlán, en el estado de Oaxaca, en México, en especial el cerro del Metate a unos cuantos kilómetros del pueblo.

¿Qué hacía de éste un sitio ideal? Bueno, tiene una elevación de 1.607 metros sobre el nivel del mar y su atmósfera está relativamente libre de nubes, polvo, resplandores, vapores y corrientes térmicas aéreas. De modo que meses antes del acontecimiento, grupos de científicos comenzaron a examinar los lugares de observación. Se presentaron delegaciones científicas de diversos países.
(Revista Despertad g/70 22/3;g/70/22/8)





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